Breve Resumen
Este video presenta un debate sobre la penalización del aborto entre Jonathan Ramos, quien está en contra, y Aristarchus, quien está a favor. Se discuten aspectos biológicos, antropológicos, filosóficos, éticos y legales relacionados con el aborto. Los participantes exploran la definición de persona humana, la dignidad ontológica, los derechos naturales y el papel del Estado en la protección de la vida. También se aborda el concepto de empatía y la relevancia de la experiencia subjetiva en la consideración moral del aborto.
- Se analiza el origen de la vida humana desde diferentes perspectivas.
- Se examina la definición de persona humana y su dignidad.
- Se debate el papel del Estado en la protección de la vida y la dignidad humana.
- Se discute la relevancia de la experiencia subjetiva en la consideración moral del aborto.
Introducción [0:00]
Majo presenta a Jonathan Ramos y Aristarchus, quienes debatirán sobre la penalización del aborto. Jonathan Ramos estará en contra de la penalización, mientras que Aristarchus estará a favor. El formato del debate incluye 20 minutos para la presentación, 10 minutos para la contrarrefutación y una hora libre para la discusión entre ambos.
Presentación de Jonathan Ramos [1:26]
Jonathan Ramos aborda la despenalización del aborto desde múltiples perspectivas, incluyendo la biología, antropología, filosofía, teología, jurisprudencia y moral. Propone un enfoque interdisciplinario para comprender la cuestión, utilizando cuatro objetos formales en su progresiva subalternidad y continuidad. Comienza con datos biológicos, continúa con la antropología filosófica, luego la ética y finalmente el derecho. Define al hombre por su naturaleza y no por sus operaciones, argumentando que la medicina ha descubierto que en el momento de la concepción hay un nuevo individuo de la especie humana, una unidad organizada y progresivamente independiente. Este nuevo individuo puede definirse como persona humana, una sustancia individual de naturaleza racional con dignidad ontológica, que el derecho debe recoger, asumir y promover. Define el aborto como el acto violento de despojar al ya concebido de su lugar natural vital, el útero materno, quitándole la posibilidad de seguir viviendo.
Presentación de Aristarchus [21:44]
Aristarchus defiende que no se debe sancionar penalmente a una mujer que decide abortar dentro de cierto plazo. Argumenta que los embriones humanos se desarrollan dentro del cuerpo de una mujer, quien debe soportar un coste físico importante y un riesgo considerable. La única manera de evitar totalmente ese coste y ese riesgo físico es abortar. Cita a Santo Tomás de Aquino para argumentar que el efecto intencional perseguido por la mujer es su propio bienestar físico, siendo la muerte del embrión un efecto no buscado. Además, plantea que no se puede considerar a un embrión equivalente a un humano ya nacido, ya que este último tiene una experiencia vital, siente miedo y dolor, y tiene vínculos emocionales con el mundo. Argumenta que la categoría de persona exige más requisitos que la de ser humano, como la existencia de actividad cerebral compleja y un sistema nervioso central.
Contrarrefutación de Jonathan Ramos [42:45]
Jonathan Ramos refuta los argumentos de Aristarchus, señalando que el escenario en el que se razona sobre los problemas que el niño trae a la madre es falso, ya que las mujeres no se embarazan espontáneamente y deben enfrentar las consecuencias de sus actos. Argumenta que la vida del niño no vale menos que la diabetes de la mujer y que no se puede matar a otro ser humano para evitar una enfermedad. Cuestiona la cita de Santo Tomás, argumentando que el niño por nacer no es el agresor de la mujer. Afirma que el ser humano en fase embrionaria es idéntico al ya nacido, ya que la identidad está en la forma sustancial, el alma humana.
Contrarrefutación de Aristarchus [53:01]
Aristarchus responde a Jonathan Ramos, cuestionando cómo se puede calificar a un cigoto como individuo cuando puede dividirse dando lugar a diversas personas humanas. Señala que no ha puesto como límite la cuestión de si está dentro o fuera del útero, sino la cuestión de si se han formado unas estructuras que llevan a que ese sujeto ya tenga una experiencia sensible. Argumenta que es imposible hablar sobre cuestiones morales sin apelar en última instancia a ciertas emociones. Afirma que la dignidad humana no depende del derecho positivo de un Estado, sino que existe el fin de supervivencia y el deseo de no experimentar sufrimiento.
Debate Libre [1:03:47]
Jonathan Ramos y Aristarchus discuten sobre la identidad del ya concebido y cómo definir al hombre en su identidad. Aristarchus plantea si basta con que un organismo tenga genética humana para definir al ser humano. Jonathan Ramos propone definir al hombre por su naturaleza, preguntándose qué hay en el ser humano ya nacido que no esté en el ya concebido. Aristarchus responde que la cuestión relevante es si ha iniciado esa experiencia humana, si destruimos una experiencia humana. Jonathan Ramos argumenta que Aristarchus está definiendo al hombre por sus operaciones, ya que la experiencia vital es una actividad. Aristarchus discrepa, señalando que la experiencia es pasiva.
Jonathan Ramos explica que en la antropología filosófica hay una relación entre la naturaleza y las operaciones, y que las escuelas filosóficas se dividen en cuanto a la subalternidad efectiva y causal de estos dos factores. Pregunta si la experiencia habilita la identidad o la identidad fundamenta la experiencia. Aristarchus responde que la experiencia habilita la identidad como persona merecedora de consideración moral. Jonathan Ramos señala que Aristarchus también se basa en las operaciones, ya que tiene que remitirse a que el cigoto tiene en acto ciertas propiedades. Aristarchus responde que hay una relación constante de intercambio, una naturaleza inicial simple que implica unas operaciones, pero que esas operaciones van modificando la naturaleza de la cosa.
Jonathan Ramos explica que Santo Tomás de Aquino se enfrentó a este problema, ya que la biología de la época consideraba que el alma ingresaba al individuo alrededor del tercer mes de embarazo. Sin embargo, Santo Tomás argumentó que ante la duda, es mejor proteger al ser humano desde la concepción. Jonathan Ramos señala que hoy la ciencia ya ve en el momento de la concepción cambios extraordinarios, por lo que no hay una naturaleza vacía. Aristarchus responde que estos ejemplos no resuelven el problema ontológico de fondo y el absurdo de que el ser humano no esté definido por nada de entrada.
Aristarchus plantea que en el momento de la concepción, el embrión está tan poco definido respecto a la persona que va a ser, que no está definido ni siquiera si va a ser hombre o mujer. Jonathan Ramos responde que lo que está en juego es la especie, no el sexo. Aristarchus señala que Jonathan Ramos está enredado en una cuestión epistemológica, que no puede avanzar a la ontología porque no se puede desprender de las operaciones a la hora de definir al hombre. Jonathan Ramos responde que en acto se dan concomitantemente la naturaleza y la operación, y que siempre que hay una naturaleza hay alguna operación.
Aristarchus señala que en la mayor parte de situaciones en las que se establece un criterio temporal para alguna cuestión jurídica, hay algo de arbitrariedad. Jonathan Ramos señala que Aristarchus lo define por la capacidad de sentir, y que es arbitrario elegir con qué operación se define al hombre. Aristarchus responde que lo relevante es si al destruirlo estamos acabando con una experiencia humana. Jonathan Ramos señala que Aristarchus está definiendo al hombre por la capacidad de tener sintiencia. Aristarchus responde que lo relevante no es cómo define al ser humano, sino a qué fenómenos les da relevancia moral.
Jonathan Ramos señala que Aristarchus dice que solo hay que tener empatía con el que tiene un pathos, y le pregunta cuál pathos. Aristarchus responde que la empatía implica no desear que el otro experimente dolor. Jonathan Ramos señala que si se aplica esa filosofía, no se puede aprobar el aborto del niño ya concebido, ya que por empatía se desea que siga vivo. Aristarchus responde que el placer y el dolor son experienciales, y que la vivencia no es experiencial. Jonathan Ramos señala que Aristarchus está confundiendo ser consciente de la experiencia con ser sujeto de la experiencia. Aristarchus responde que si se habla de experiencia en un sentido en el que también tiene experiencia una piedra, no es lo mismo porque el embrión tiene la posibilidad de adquirir las mismas capacidades.
Jonathan Ramos señala que Aristarchus tiene que definir con qué sentimiento es que se tiene que empatizar, y que es arbitrario elegir la operación con la cual se le va a dar relevancia al individuo humano. Aristarchus responde que hay dos sentimientos básicos: el sentimiento subjetivo de desear seguir viviendo y los sentimientos de placer y dolor. Jonathan Ramos señala que el niño recién nacido no desea seguir viviendo. Aristarchus responde que es menos grave matar a un niño recién nacido que a un niño de 6 años. Jonathan Ramos señala que Aristarchus se está metiendo en un terreno peligroso. Aristarchus responde que es menos grave a efectos de lo que se le hace al sujeto, porque hay una experiencia más débil en el sujeto.
Cierre [2:30:21]
Aristarchus resume su postura, señalando que hay dos circunstancias relevantes en el caso de un aborto: la situación en la que está todo embrión, que es que está dentro de una mujer ya sintiente que va a padecer inevitablemente ciertos padecimientos, y la menor relevancia a efectos morales que le da a la destrucción de un sujeto que no ha iniciado su curso experiencial. Jonathan Ramos cierra señalando que el ser humano es valioso por lo que es, no por lo que hace, por lo que tiene o lo que padece. Lo que le da valor al ser humano es su identidad, su naturaleza. El hombre tiene valor en sí mismo.