Resumen Breve
La Dra. Estel Figueroa de la Procuraduría de las Mujeres explica los efectos de la violencia doméstica en los niños, tanto a corto como a largo plazo. Destaca que los niños son víctimas y observadores de la violencia, lo que puede generar problemas físicos, emocionales, cognitivos y sociales. Se enfatiza la importancia de un sistema de apoyo, la comunicación y la búsqueda de ayuda profesional para mitigar estos efectos. Además, se subraya que permanecer en una relación abusiva no es mejor para los hijos y se ofrecen recursos para buscar ayuda y crear un plan de seguridad.
- Los niños expuestos a la violencia doméstica sufren efectos físicos, emocionales y sociales.
- Es crucial que los padres busquen ayuda profesional y creen un ambiente seguro para los niños.
- La comunicación abierta y el apoyo emocional son fundamentales para mitigar los efectos negativos.
Introducción [0:04]
La Dra. Estel Figueroa, psicóloga de la Procuraduría de las Mujeres, presenta una sesión informativa sobre los efectos de la violencia doméstica en los niños. Este esfuerzo busca orientar y asegurar el bienestar durante la emergencia del COVID-19. Se insta a llamar al 911 en caso de peligro y al 787-722-2977 para orientación confidencial sobre violencia doméstica, agresión sexual o discrimen en el empleo.
Efectos a Corto y Largo Plazo [0:46]
Muchas mujeres permanecen en relaciones abusivas por sus hijos, pero es crucial considerar los efectos de la violencia en los niños. Estos efectos se manifiestan a corto y largo plazo en ámbitos físicos, emocionales y sociales. Los niños son víctimas y observadores de la violencia, lo que tiene consecuencias significativas en su desarrollo.
Efectos Físicos y Emocionales a Corto Plazo [1:45]
Los efectos a corto plazo de la violencia doméstica o el abuso infantil varían según la edad del niño. La angustia y ansiedad de presenciar el maltrato generan mucha ansiedad. Físicamente, puede haber retraso en el crecimiento y problemas de sueño, como pesadillas y regresiones (volver a comportamientos de cuando eran más pequeños, como chuparse el dedo u orinarse en la cama). La ansiedad puede somatizarse, provocando asma emocional o trastornos de alimentación. Emocionalmente, los niños pueden experimentar coraje, ira, depresión e irritabilidad, manifestando comportamientos diferentes a los habituales, como irritabilidad o agresividad.
Efectos Cognitivos y Sociales a Corto Plazo [3:58]
En el ámbito cognitivo, los niños pueden mostrar retrasos en el desarrollo del lenguaje y bajo rendimiento escolar. Un niño con buen aprovechamiento académico puede empezar a tener malas calificaciones de forma gradual y persistente. En cuanto a problemas de conducta, los adolescentes pueden repetir patrones de comportamiento abusivos. Los niños pueden volverse desafiantes, oposicionales, agresivos o crueles con los animales, tener rabietas, cometer actos delictivos o mostrar déficit de atención con hiperactividad. Socialmente, los niños pueden aislarse, evadir a familiares y amigos, y experimentar soledad.
Recuperación y Apoyo [5:10]
Los niños pueden recuperarse de la exposición a la violencia doméstica o el abuso, pero cada niño responde de manera diferente. Es fundamental un buen sistema de apoyo, relaciones con adultos de confianza, fortalecimiento de la autoestima y amistades saludables. Si un niño muestra esta sintomatología, el padre o encargado debe buscar ayuda profesional para que el niño se sienta seguro.
Priorizar la Seguridad y el Bienestar [5:52]
Es mejor criar a un niño en un ambiente seguro, estable y amoroso, aunque sea con un solo padre o cuidador. Aunque la violencia no vaya dirigida directamente al niño, el abuso sí le afecta, ya que lo ve, escucha y siente. Esto produce efectos emocionales significativos. Los niños pueden normalizar la violencia, repitiendo estos patrones en el futuro.
Plan de Seguridad y Ayuda Profesional [7:37]
Si no se está preparado para dejar al abusador, la seguridad de los hijos es la prioridad. Se debe confeccionar un plan de seguridad y explicárselo a los niños para que se sientan seguros. Es importante escuchar y hablar con los hijos, haciéndoles entender que la violencia no está bien y que no es su culpa. Se debe buscar ayuda profesional para que los niños se sientan seguros, hablar sobre sus miedos y enseñarles sobre relaciones saludables y límites.
Recursos y Cierre [8:52]
Para ayudar a los hijos, los padres deben buscar ayuda para sí mismos y tratar de salir de la relación de violencia. Si se siente desesperanza, se puede llamar confidencialmente para orientación. También está disponible la línea de ANSA al 1-800-981-0023 y el programa Inspira al 787-704-0705. Siempre hay alternativas para salir de una relación de abuso, pero lo más importante es proteger a los niños, ya que todos en el hogar se ven afectados por la violencia de género.